Tu vida es un gran río, va caudalosamente.
A su orilla, invisible, yo broto dulcemente.
Soy esa flor perdida entre juncos y achiras
que piadoso alimentas, pero acaso ni miras.
Cuando creces, me arrastras y me muero en tu seno,
cuando secas, me muero poco a poco en el cieno;
pero de nuevo vuelvo a brotar dulcemente,
cuando en los días bellos va caudalosamente.
Soy esa flor perdida que brota en tus riberas
humilde y silenciosa, todas las primaveras.
Alfonsina Storni.
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